La fuerza como aliada del crecimiento

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Cristhian Aquino

Preparador Físico Especializado en Fuerza y Potencia

Entrenar fuerza no frena el crecimiento: la verdad científica detrás del mito en el fútbol infantil

Durante años, escuchar que “levantar pesas detiene el crecimiento” fue casi una verdad instalada entre familias de jóvenes deportistas. En el fútbol infantil, este temor llevó a muchos padres a evitar que sus hijos realicen ejercicios de fuerza, por miedo a que afecten su desarrollo físico o su talla final. Sin embargo, la ciencia deportiva moderna ha demostrado exactamente lo contrario: entrenar la fuerza de manera adecuada no sólo no frena el crecimiento, sino que lo potencia y protege la salud ósea y muscular del niño.

✅ La fuerza como aliada del crecimiento

Los huesos crecen y se fortalecen en respuesta al movimiento. Cuando un niño realiza actividades que implican impactos moderados y contracciones musculares controladas, los osteoblastos (células encargadas de formar hueso nuevo) se activan, generando un aumento de la densidad mineral ósea. Estudios recientes muestran que los niños que practican actividades con sobrecarga —ya sea con su propio peso corporal, bandas elásticas o implementos livianos— desarrollan huesos más resistentes y una estructura musculoesquelética más estable.

¿Cuándo puede un niño futbolista empezar a trabajar la fuerza?

El entrenamiento puede iniciarse desde los 5 a 7 años, siempre que el niño tenga la madurez suficiente para entender consignas simples y respetar normas básicas de movimiento y seguridad. En esta etapa, el objetivo no es ganar masa muscular, sino mejorar la coordinación, la postura, la estabilidad articular y la conciencia corporal. Los ejercicios deben progresar de forma lúdica y adaptativa, utilizando herramientas como el propio peso corporal, elementos livianos y mini circuitos que integren fuerza, equilibrio y coordinación.

Beneficios reales para el joven futbolista

  • Mayor potencia y estabilidad articular, lo que reduce el riesgo de lesiones.
  • Mejor coordinación y control neuromuscular, base de la técnica futbolística.
  • Incremento de la densidad ósea, fortaleciendo el crecimiento estructural.
  • Mejor salud cardiovascular y metabólica.
  • Mayor confianza y percepción positiva de sí mismo.
  • Mejor rendimiento y disposición al esfuerzo, incluso en edades tempranas.

Del mito al conocimiento

Entrenar la fuerza no frena el crecimiento. Lo que sí hace es fortalecer el cuerpo, mejorar el rendimiento y proteger al niño futbolista de lesiones. Cuando se trabaja con criterio, respeto por las etapas evolutivas y acompañamiento profesional, la fuerza se convierte en un pilar del desarrollo físico y emocional del joven deportista. El mensaje para los padres: no teman al entrenamiento de fuerza. Teman, más bien, a la inactividad o a los programas sin control. La diferencia entre riesgo y beneficio siempre está en la calidad de la guía que recibe el niño.

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